#yonodesperdicio #yocomparto ¿y tú?

Comparto un artículo de un blog de El País, “Alterconsumismo” que me ha parecido interesante

¿Sabías que en nuestros hogares se desperdicia una media de 76 kilos de comida al año? Esto nos dice un estudio publicado en 2013 por la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios (HISPACOP) y avalado por el Instituto Nacional de Consumo (INC). Aunque resulta muy difícil saber con exactitud las toneladas de alimentos que se desperdician en el mundo, según datos de la FAO, al año se desperdician 1.300 millones de toneladas, entre un tercio y un cuarto de la producción mundial de alimentos.

Familia Petra Brick
Desde 
Prosalus acabamos de lanzar la primera aplicación en España de consumo colaborativo para web y móvil que sigue la filosofía del foodsharing,tan en auge en Europa.yonodesperdicio.orgpretende crear una red ciudadana para poner en contacto a personas que quieran compartir los alimentos que, por uno u otro motivo, no van a consumir y acabarán en el cubo de la basura. Es una iniciativa pensada a partir del consumo responsable y colaborativo, al tiempo que incorpora a nuestras prácticas habituales criterios de sostenibilidad. El objetivo es concienciar a la ciudadanía de que los pequeños gestos suman y que desde nuestros hogares podemos hacer mucho para disminuir el desperdicio de alimentos.

Cualquier persona se puede registrar como usuaria rellenando un sencillo formulario. A partir de ese momento podrá ofrecer comida o ponerse en contacto con otra persona que ofrece un alimento que le interesa. La plataforma cuenta con una herramienta interna de mensajes para acordar de forma privada el lugar de la entrega del alimento. En el apartado “Cómo funciona” se explican los detalles de la herramienta. Asimismo, en “Preguntas frecuentes” se dan respuestas a cuestiones tales como qué se puede compartir, cómo se realiza el intercambio de alimentos, cuáles son los criterios para compartir alimentos, a quién puedo ofrecer alimentos, etc.

El desperdicio de alimentos pone en evidencia el fracaso del sistema alimentario actual. Según estimaciones de la Comisión Europea en la Unión Europea el 30% de los alimentos se pierde o desperdicia, o sea, unos 89 millones de toneladas, lo que equivale a 179 kilos por persona al año. Si no se adoptan medidas preventivas, de aquí al año 2020 esta cantidad se incrementará en un 40%, o lo que es lo mismo, más de cien millones de toneladas de alimentos. España es el sexto país de la Unión Europea que más comida desperdicia, por detrás de Alemania, Holanda, Francia, Polonia e Italia.

Hoy, el hambre de millones de personas contrasta con los millones de toneladas de alimentos que acaban en la basura no solo en los hogares sino también en el resto de los eslabones de la cadena alimentaria (producción, elaboración, distribución y preparación). Esta realidad tiene graves repercusiones en la seguridad alimentaria mundial porque implica una reducción de la disponibilidad global de alimentos; dificulta el acceso a los alimentos, especialmente, de las personas más vulnerables, ya que encarece el precio de los alimentos y atenta contra la sostenibilidad para el acceso a la alimentación de las generaciones futuras. La reducción del desperdicio de alimentos conlleva importantes ventajas medioambientales, se ahorra en energía y agua al tiempo que se usa de forma más eficiente el suelo. En definitiva, la disminución el desperdicio de alimentos no es sólo una cuestión ética, es también una cuestión ecológica y económica.

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