Tajadas de tocino

Sí ya sé que suena contudente y que está en cualquier lista negra pero, una vez cada unos cuantos años tampoco pasa nada y si pasa, ya me pasó y me pasó que pasé por un puesto del mercado y ví ese tocino que me llevó a mi infancia, a esa infancia que en la cocina tenía despensa donde ibas y pellizcabas tajadillas, forro, guarrillas y un sinfín de delicias que no tenían ninguna prohibición y que ahora están proscritas. ¡Vaya por dios y qué le vamos a hacer!

Pues eso, pasó que pasé y al pasar me dije, pues lo siento pero de eso hoy no paso y ahí me tienes haciendo una sartená de tajadas con las que luego me hice unos bocatas para no contarlo pero mi estómago dio buena cuenta de ello y quedo a la espera de repetir alguna otra vez que pase por delante y no pase de ellas.

Ingredientes

  • Tajadas de tocino bajo
  • Sal

Elaboración

Salar y poner en una sartén con la corteza pegando a la misma a fuego lento, sin aceite, que ya lo irán soltando ellas.

Se llevará su buen rato pero en cuanto la corteza esté crujiente y la sartén llena de la grasa que habrán soltado, ya están. Sacarlas sobre papel absorbente de cocina en un plato. ¡Y disfrutadlas!

Y como de perdíos al río, prepárate un buen bocata y una cerveza fresca y desconecta de lo que te has jurado que no comerías. Que tampoco es para ponerse radical en estas cosas, que de vez en cuando un gusto al cuerpo, no debe ser insano.

Eso sí, muy, muy de vez en cuando y, claro, siempre que no haya contraindicaciones médicas y todo se reduzca a un cuarto de michelín que en tres paseos, te los ventilas y si no, los adoptas sin complejos.

 

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